sábado, 12 de septiembre de 2009

La redistribución del modelo k: sacarle a los trabajadores mediante los servicios publicos para favorecer los pasajes aereos de los ricos.



EL GOBIERNO ARGENTINO ES SOCIO DE LOS MONOPOLIOS
Raul Girbau, economista.

Excelente, clara y precisa es la exposición del Dr. Margariti. Mis congratulaciones. Pero es necesario que cada argentino sea conciente que el escándalo descripto por Margariti es un caso puntual, un caso circunstancial. Apenas una muestra de la espúrea alianza que existe entre “nuestros gobiernos” y los “monopolios proveedores” de servicios públicos. Se trata del real “sistema” de impuestos vigente, perverso por lo patológico, que arruina económicamente a los habitantes y quita sentido a al sistema democrático, representativo y republicano dispuesto por la Constitución.

No entro en el detalle de las cuentas aritméticas, pues no es el lugar. Todo ciudadano tiene el deber moral y político de leer el detalle de los recibos que se le entregan contra el pago de los servicios públicos de Electricidad, Teléfonos, Gas y Agua corriente y hacer las cuentas.
Si lee sus facturas verá que el precio de lo que realmente consume (que es lo único que debiera pagar) no sobrepasa (en general) el 40% del total de lo obligan a abonar, bajo sanción de cortarle el suministro.
Se le agrega a lo que consume la obligación de pagar, entre otros, “rubros extraños” a la mercadería que recibe, cosas tales como “capacidad de consumo” para la electricidad, “cargo fijo” para el gas, “cuota fija” para el agua corriente “abono” para los teléfonos. Estos rubros suman como mínimo alrededor del 30% de la factura. Es la parte de la torta que se cobra el “monopolio” por su “servicio al gobierno”. Moderno publicano, o sea oficial recaudador de impuestos, librando de trabajo a la AFIP.

El restante 30% del total a pagar es la crema destinada a la bolsa del “gobierno” (esto es “su gobierno”, el que formalmente por la Constitución es “su representante”). Salta a la vista la “alianza” entre dos poderes, unidos para esquilmar al consumidor: a) el poder monopólico del proveedor y b) el poder político del gobierno.
Pero este es solo un lado de la medalla. El otro lo puede ver el ciudadano revisando su factura de ABL (o equivalente y con otros nombre según la provincia).
Esa factura grita a la cara al ciudadano atento: “¡Construye y perecerás¡” , “!Tanto más y de mejor calidad construyas, tanto más te cobrare ¡ ” Como dice la canción, “el mundo del revés”.
¿Cómo es así? Pues porque por la mal llamada “contribución inmobiliaria” el propietario paga entre 100 y 1000 más veces por el valor de lo edificado que por el valor del terreno. O en otras palabras, el que nada edifica nada paga.

Por causa de este “sistema” nace, forzosamente, el otro, el de la “asociación” (Constitucionalmente ilícita) entre el gobierno y los monopolios. Asociación de interés de éstos, pero “legalizada” por sus representantes en el Gobierno. Esto se debe a que cuando el Gobierno renuncia a cobrar la “renta del terreno libre de mejoras”, tiene que recurrir a otros expedientes. Todos autoritarios. El primero es disponer el despojo coactivo a los que trabajan, producen y consumen de sus ingresos. El otro, es asociarse el gobierno de los “monopolios de servicios públicos”, disponiendo coactivamente que sean “agencias” de cobro para reunir fondos para el Estado. El tercero es el “endeudamiento”. El remache, es la emisión de dinero falso: inflación.
He aquí una de las claves de la ruina económica y política que padece la Argentina y de la ausencia de una justicia social que clama al Cielo.

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