jueves, 13 de diciembre de 2012

A LA BUSQUEDA DEL PAIS PERDIDO Por H. Sandler



EL PAIS QUE NO FUE, ¿PUEDER AUN LLEGAR A SER?. 
Héctor Sandler, Profesor Consulto, UBA, Derecho
        
I. CRÍTICA AL ACTUAL REGIMEN DE PROPIEDAD DE LA TIERRA (URBANA Y RURAL).  
El sistema de “apropiación de la tierra” establecido por el Código Civil fue un ventajoso régimen en sus comienzos,  en plan de poblar al país (1860-1910). Pero contenía y contiene un ingrediente poco perceptible, pero  que con el poblamiento y el desarrollo general obraría como una célula cancerigena.  Al no ser neutralizada -  en proceso de  metástasis  -  ha puesto fin al magnífico proyecto de la Constitución Nacional de 1853/60, cuyo lema primero fue “gobernar es poblar”. Esto significaba  abrir el territorio argentino a todos los trabajadores del mundo.   

El Código Civil fue dictado con la intención de facilitar el cumplimiento del mandato dictado en el  Preámbulo de la Constitución en cuanto invita  a “todos los hombres del mundo a habitar el suelo argentino”. Por razones históricas que no vale la pena remover aquí el Código Civil instituyó el derecho romano de propiedad de la tierra. Lo hizo  para conciliar los intereses de los grandes terratenientes locales (deseosos de acelerar el progreso general) con los intereses de las grandes masas de trabajadores “sin tierra” deseosos de forjarse un porvenir imposible en sus lugares de origen. Así se implanto en nuestra patria  con general beneplácito el potente pero peligroso derecho romano (Ver la declaración explicita del Codificar en el párrafo 5 de la nota al art.2503 del Código Civil).

Este régimen demostró (y aun demuestra) su eficacia para desarrollar una sociedad de individuos libres económicamente fuertes. Este lado positivo  lo hace superior a toda legislación anterior y posterior  inventada por los hombres para resolver un dramático problema social. ¿Pero cómo mantener  de modo constante y  para todos los hombres de hoy y los que nazcan en el futuro,  una aceptable igualdad de oportunidades para acceder al suelo y, al mismo tiempo, acelerar el progreso individual y colectivo de la sociedad?. Dramático problema.  La población crece inexorablemente mientras el territorio disponible es finito. Se mantiene estrictamente limitado dentro de las fronteras nacionales establecidas y consentidas por el mundo actual.

El derecho romano de propiedad sobre el suelo fue en los inicios de la Organización Nacional un medio legal “virtuoso”. Inmensas extensiones fueron  abiertas para millones de familias, cepa de la Argentina próspera de comienzos del siglo XX. Pero al cruzar el limite del Centenario  mostraba ya a las claras que en su seno latía una contra virtud. Alcanzado cierto nivel de población,  los integrantes de las siguientes olas de  inmigrantes y tamien los hijos de las primeros pobladores, comenzaron a padecer la “escasez de tierra”. No es que ésta faltara. Emergió una barrera.  Una barrera la formada por los altos  precios a pagar para adquirir la tierra y los no menos elevados de los arrendamientos rurales y alquileres urbanos.   Fue una “artificial” escasez de tierra. Obra del derecho positivo adoptado.  El al coienzo un factor favorable se hizo cada vez más  destructivo de la libertad individual, la igualdad de oportunidades y de la fraternidad social.

Estos pésimos efectos colaterales son graves en la “constitución real de la sociedad”. Se agudizan los conflictos  poniendo fin a un estado normal de paz social; se degenera la moral privada y pública; se obstaculiza la democracia política, es inviable el sistema republicano; decae el federalismo y aumenta el centralismo del Estado nacional.

El ideario social originario mutó en dimensiones muy importantes.  Las libertades y derechos individuales son desvalorizados y preferidos los privilegios.  En forma creciente se desprecia el valor “igualdad de oportunidades”.  Se aspira a una “igualdad de resultados”.  Ya no importa que  la fuente de la igualdad sea el trabajo. Se acepta para lograrla la dadiva de los poderosos.  SE trate de titulares de poder privado o público.  La demanda de  justicia distributiva crewce sin cesar porque se ha degradado la justicia conmutativa.

Un rasgo basta para dar cuenta de la transformación del orden postulado por la Constitucion.  El decaimiento de la fraternidad. Apenas si subiste dentro de las clases o de los múltiples grupos.  Tras los graves daños que aparecen por doquier , en lugar de crecer la fraternidad general decae.  Solo resta y apenas como ideal sustituto  uno extraido no de la moral sino del seco derecho positivo. Hablo de la “solidaridad”.

El peor efecto colateral dañino del derecho de propiedad romana sobre  la tierra consiste en derivar hacia el propietario particular del suelo la denominada renta de la tierra. Esta aparece como “creciente precio del predio” en  el mercado de tierras por causa de la mayor demanda de espacio. Este “valor” no depende del particular trabajo del propietario ni de su inversión de capital. Su fuente esta en la general “demanda de tierra”. Esta demanda crece por causa de quienes llegan a este mundo  careciendo de ella.  Se mantiene por obra del crecimiento demográfico  y crece a tasa logarítmica con la inversión de capital público y privado.

Cuando la población de un pais  acepta como “normal y aceptable”  este efecto nace en la mente social la idea que el “mejor negocio sobre la Tierra es especular con tierra”. Entonces los hombres y mujeres  de  trabajo ya no valoran a éste  como principal fuente de riqueza.  Las etapas de “especulación” escandalosa con la tierra mutan la moral social. Dejan aturdida a las futuras generaciones y  toda moral , incluso la religiosa,  cambia con perjuicio de la  la vida individual y colectiva.  

Esta nueva conciencia  social demanda un nuevo estilo de derecho positivo. En lugar se ser el derecho principio de un orden justo y estable,  pasa a ser la herramienta preferida  para saciar los intereses parciales. La inflación legislativa es una de sus consecuencias mas. La maraña de leyes borra todo impulso fraternal e instala en su lugar la “viveza artera” para vivir sin trabajar.

¿Cómo retomar el camino para concretar el ideal tripartido de una buena sociedad? Hablo del tríptico formado por los ideales de libertad individual, igualdad de trato y fraternidad social. No es aqui el momento de presentar una receta positiva. Pero si el adecuado para sostener lo siguiente: ningún camino imaginado para mejorar la vida de todos los argentinos será viable si no se comienza por extirpar  aquella célula cancerosa yacente en el derecho de propiedad sobre la tierra. 

Ha llegado la hora de asumir como objetivo social primero el eliminar como negocio licito privado el lucrar con la renta del suelo. La renta de la tierra ha de ser de dominio público pues es producida por el entramado de la actividad social. Tiene que ser destinada a la sociedad  para afrontar el gasto publico que la sociedad necesita.

Lograr esto no importa confiscación alguna. Asi como Cristo dijo “Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, debe legislarse para que lo producido por el trabajo y la inversión de los particulares sea de su plena propiedad y lo producido por el desarrollo de la sociedad de la  a sociedad ha de ser. Esclarecer los fundamentos de esta justicia social es deber irrenunciable de los todos líderes de la sociedad, cualquiera sea su campo de acción.

II. EL REGIMEN DE IMPUESTOS ESTABLECIDO EN 1932  
La ley que creo el funesto regimen de impuestos que nos destruye en la actualidad fue aprobada por el Congreso Nacional  para salvar una coyuntura.  Debía regir solo por 3 años. Sin embargo al vencimiento de ese plazo, sin discusión alguna, el Congreso lo prorrogo por otros 10 más. Al cumplirse este plazo (c.1946) avatares de otra clase oscurecieron la conciencia política argentina y con este regimen “de ocasión”  fue aceptado para siempre sin discusión. Con ello se dio por definitivamente resuelta “la cuestion del correcto sistema de recursos para el Estado Nacional conciliable con un buen orden social”.

A partir de ese “germen” legal la “maraña de impuestos” vigentes supera el numero de 85 solo en el orden nacional.  Los trabajadores son las principales víctimas. Pero tambien son sistemáticamente castigados  los inversores de capital. Los capitales pueden huir o decidir no venir. Los trabajadores no. Los capitales pueden conseguir del poder político privilegios o ser aceptados con poderes monopólicos. Los trabajadores procuran  imitarlos. Pero en el logro de privilegios no hay lugar para todos los asalariados. Un gran numero, en especial los mas preparados, emigran. De los que permanecen en el pais gran parte trabaja en “negro”.  Para su mal y daño para el país.


III. Los dramaticos efectos de sumar dos males: apropiación privada de la renta pública y apropiación pública de los ingresos privados.

La conjunción de los sistemas descriptos forman una feroz  máquina legal y letal. Frena el crecimiento de la población y el desarrollo en todas las esferas de la vida.  Todo intento de seguir poblando a nuestro pais (cuando aun permanece vacío)  esta condenado al fracaso. La Argentina ha dejado de ser “polo de atracción” para aquellos trabajadores que sobran en el mundo. Es  el correlato de haberse convertido en  expulsora de sus propios hijos.  

Por efecto de ambos regímenes legales se ha configurado una estructura poblacional escandalosa. Por un lado un prematuro hacinamiento urbano , repugnante a la mas elemental nocion de derechos humanos . En las principales urbes hay casos en que la densidad supera los 45.000 h/km2. Asi el caso de  la Villa 11/14 en la CABA.  En la Capital, una vez llamada la “Reina del Plata, la densidad media nocturna es de 15.000 h/km2. Pero la diurna supera los 20.000 h/km2. El fenómeno se repite de manera sistémica en todas las ciudades capitales del interior.

Por el otro lado subsiste a lo largo y ancho del pais el vergonzoso desierto. Mientras la población urbana alcanza al 85% del total y vive en no más de unos 10.000 km2, la restante de un 15% esta dispersa  en mas de 2.600.000 km2 de tierras continentales. ¿Su densidad aritmética? Alrededor de 0.02 h/km2. Un verdadero  “vacío absoluto” reina en las magnificas  tierras disponibles para decenas de millones de familias. No es obstaculo la  áspera geografia ni un  clima hostil. Es simplemente efecto de la “legislación” vigente. Pero esta legislación, engendrada una vez por egoistas intereses, se ha expandido y reforzado a punto de ser tenida por “buena” por una deformada intelectualidad.

La escasa  cantidad de población en relación a su vasto y potente territorio es realmente un caso escandaloso. El país esta vacío por obra de un  mal derecho positivo. Del que permite acceder al suelo y el pesimo sistema de recursos financieros para el Estado. Con otro derecho  el país se hubiera ido poblando de modo racional con la misma fuerza en que lo hizo en las primeras décadas desde 1860 .  Vistos  los millones de migrantes movilizados en el mundo durante todo el Siglo XX, la Argentina al segundo Centenario de la Revolución de Mayo podria ya estar poblada por 200 millones de habitantes.  Gozando todos de feliz prosperidad.  ¿Exageramos? Seria  una densidad menor a la media europea, inferior a unos 100 h/km2.

La otra cuestion escandalosa es la distribución de la magra población.  La inmigración hacia la Argentina fue formidable por causa de dos poderosos  los estímulos: la tierra barata y  los escasos impuestos.  Los mayores ingresos del tesoro provenían de la exportación. Fue la potente  inmigración la que frenó al fin del siglo XIX la llegada de nuevas familias. Fue el encarecimiento de la tierra, tratada como un bien in comercio.  Millones de personas expulsados de sus patrias por dos  terribles guerras mundiales y lo múltiples regimenes autoritarios buscaban un sitio en nuestro pais. Sin embargo – pruebas a la vista - la inmigración desde Europa se fue reduciendo en los 193º hasta  cesar por completo en los 1950.
En esa década se produjo una fatal inversión.  La Argentina, aun vacía, dejó de ser un pais de “inmigración”. Paso a ser  un pais de “emigración”. Hoy no hay argentino que no procure obtener la nacionalidad de sus ancestros  para irse del pais. No somos capaces de parar esa sangría porque no tenemos conciencia del ruinoso derecho que nos hemos dado en contra del mandato de la Constitución fundadora. 


IV. HA LLEGADO LA HORA DE REACCIONAR
De no cambiar nuestra legislación corremos el riesgo de sufrir un triste final.  Lo que en tono de farsa representara en televisión Tato Bores puede ocurrir. Un lontano explorador escarbaba entre las ruinas de una ciudad una vez luciente ciudad en la orilla Sur del Rio de la Plata, tratando de conjeturar las causa de su desparicion.

¿Estamos esperando que llegue la farse se trueque en verdad?
¿ Hemos de permitir que la “fuerza de las cosas” ( de la fuerza negativa por nosotros mismos creada)  reproduzca aquí, en la Argentina,  la suerte de Palmira, convertida en ruinas por la misma causa?

En ese caso un futuro  explorador podria encontrar en nuestras playas una lapida con  este mensaje:

“Aquí lucio la Argentina , el pais poseedor del tercer  territorio llano más grande del mundo. Tierras abundantes regadas por aguas del cielo y caudalosos ríos, unos a la vista,  otros a escasa profundidad. Bendecido por un clima acogedor y carente de las catástrofes que azotan  a otros pueblos, dotada con recursos minerales  aptos para la industria , con  puertos habiles para conectarse con el mundo, cayó en esta condición postreran. Era un pais envidiable no solo por sus dones sino tambien  por los millones hombres  del mundo entero que la poblaron. Gracias a su trabajo brilló en el concierto de las naciones.  
Nego su destino con dos grupos de erradas leyes . Dos regimenes  legales bastaron para convertir al  potencial paraiso en campo de batalla entre unos y otros.  
No  supo establecer otro derecho. Uno que concediera a todos igual acceso a la tierra En lugar de corregir los efectos su buena pero defectuosa ley de acceso al suelo, selló su desgracia con una maraña de  leyes de  impuestos ruinosos para el trabajo , el ahorro y inversión de capital. Canceló  para sí y para millones de hombres del mundo el promisorio porvenir que muchos vaticinaban y todos anhelaban..
Viajero que has llegado hasta aquí: difunde esta cruel historia. Que ella rinda el provecho de  iluminar a todos los hombres de buena voluntad sobre la importancia del derecho a la hora de  ordenar su sociedad”.  

No se tome a broma ni se considere un exceso a esta fábula. Las ruinas del Imperio Romano fueron menos  el fruto de las incursiones de los “bárbaros de afuera” que de la “barbarie interna” provocada por las leyes dictadas para regular el acceso  a la tierra y permitiendo al Estado cometer las exacciones que nosotros hemos copiado.
                                      Buenos Aires, diciembre 10 de 2012

(Dia del aniversario de la recuperación de la democracia política en 1983 y a la espera de una recuperación equivalente e indispensable  de la democracia económica)

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